|
Hermandad de Ntro. Padre y Señor de la Humildad y Paciencia y Ntra. Sra de los Dolores
| |
|---|---|
|
Sede Canónica: Convento de Santa Clara. Fundación: 1821 Salida: Miércoles Santo a las 20 h. entrada en su Templo a las 2 de la madrugada.. Itinerario: Santa Clara, Niño de Marchena, San Sebastián, San Francisco, Carreras, Las Torres, San Sebastián, Menéndez Pelayo, Santa Clara. Destacamos: Tradicional Pregón y Prendimiento al Comienzo de la Estación de Penitencia; el recogimiento y silencio al paso de la Cofradía por calle San Francisco. Acompañamiento musical: En el paso del Señor, Banda de Cornetas y Tambores 'Señor de la Humildad'. En el paso de Palio Asoc. Cult. Banda de Música 'Ciudad de Morón'. Página Web oficial: No tiene Correo electrónico: Página Web oficial de la centuria romana: http://www.centuriaromana.com/ Correo electrónico: | |
|
Cultos Cuaresmales | |
|
Ejercicio de Vía-Crucis todos los Viernes de Cuaresma en la Capilla de Santa Clara a las 20,30 horas. Solemne Quinario, a los Sagrados Titulares, del 3 al 7 de Abril. Protestación de Fe, Viernes 7 de Abril. | |
|
Actos Culturales | |
|
Todos los sábados XX curso de Saetas de la Escuela de Saetas 'Señor de la Humildad' | |
|
Imágenes Titulares | |
|
|
|
|
Reseña Histórica | |
|
Fruto de la fusión de dos congregaciones, el 14 de febrero de 1821 la Autoridad eclesiástica aprueba las Reglas y Hermandad de Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia y Nuestra Señora de los Dolores, establecida canónicamente en el convento del Seráfico Padre San Francisco de la Villa de Marchena. Las corporaciones fusionadas eran la venerable Orden Tercera de los Siervos de María, los Servitas, recientemente aprobada, tras largos años de gestiones para conseguir su aprobación y establecimiento en Marchena, confraternidad que aportaba la bendita y bellísima imagen de la Virgen de los Dolores. La otra corporación la componían un grupo de devotos congregados en torno a la devoción y sagrada imagen del Señor de la Humildad, hallada tras la invasión napoleónica en un estercolero y devuelta al culto en uno de los altares del convento franciscano. La salida procesional y estación de penitencia tenía lugar en la noche del Jueves Santo debiendo verificarse, sin lujo ni pompa de alguna clase, en forma de Vía Sacra o de Vía Crucis, teniendo lugar la última estación en el convento de Santa Clara, donde se predicaba un sermón en el cual se ponía de manifiesto la Pasión y Muerte del Señor. | |
|
Entre las piadosas practicas de los hermanos y cofrades del Señor de la Humildad y Paciencia estaba el congregarse para practicar los ejercicios de la Pasión de la Madre Antigua, práctica muy generalizada por entonces en todas las latitudes de la geografía andaluza, sobre todo en la Santa Cueva de Cádiz. Tras la exclaustración del convento de San Francisco la Hermandad decide trasladarse al convento de Santa Clara. Así, en 1844 es trasladada la imagen del Señor y dos años mas tarde la de Nuestra Señora de los Dolores, debido a ciertas vicisitudes en torno a la propiedad de la bendita imagen. Pese a ser la austeridad el rasgo mas significativo de esta corporación cofrade, a finales de la decimonónica centuria contaban con un completo ajuar procesional, paso en madera tallada para el Señor, y paso de palio, con bambalinas bordadas en oro sobre terciopelo negro para la Virgen, así como una saya y manto procesional también en terciopelo negro con bordados en oro. La colocación en el paso procesional de un sayón en aptitud de barrenar la cruz, originó que a la cofradía se le conociera con el popular nombre de “el Macaco”. Este Sayón fue sustituido en 1952 por el que realizó José Paz Vélez, junto al colosal soldado romano, ambos sustituidos recientemente.
En la parte delantera del paso, elevado sobre un monte aparece la efigie de Nuestro Padre y Señor de la Humildad y Paciencia, escultura de Jesús sedente y maniatado, en actitud piadosa de oración, manifestada por la postura de sus manos entrelazadas a la altura de la barbilla y ligera inclinación de sus cabeza sobre el hombro izquierdo, catalogada como obra de finales del siglo XVII, restaurada por Manuel Domínguez Rodríguez en la década de los sesenta del pasado siglo XX y en 1996 por Jesús Curquejo, autor de las figuras secundarias del grupo escultórico que acompaña al Señor de la Humildad, desde la Semana Santa del año dos mil dos.
En primer plano, adelantado en el paso, la imagen del Señor, sentado en la peña, según iconografía popular. Junto a Él, unos pasos atrás y desplazado hacía la derecha, el centurión de la guardia con la sentencia en la mano derecha y el títulum o cartel que expresa la culpa, y que conocemos, de forma abreviada por las siglas INRI, en la mano izquierda, entregándolo al legionario para que lo coloque en la parte alta de la cruz, llamada stipes. Este soldado va vestido de “faena”, es decir, sin las molestias de la coraza y del casco, ya que eran los romanos y no otros quienes ejecutaban las sentencias y penas de muerte por crucifixión. Este soldado de la legión romana aparece cavando el hipotético hoyo que sostendrá el patíbulo de la cruz, por ello lleva palín en sus manos, mientras se gira para atender, entre las ordenes de sus superior, la de colocar el título de la condena. | |
|
|
|
|
| |
|
En el último término del paso, de espaldas a la escena, el sayón, “el Macaco”. Este es el individuo que barrena la cruz, que aunque debiera de ser romano, por tradición en el seno de la Hermandad se consideró fuese representado en un sayón, con el torso desnudo, pues si fuese sayón, sería esclavo y no judío, y de esta forma se diferencia de los romanos. Aparece tocado con velo atado a la nuca, de pelo levemente largo y musculatura portentosa, adecuada al oficio que necesita fuerza y dureza para realizar el trabajo que representa. Así, con las características reseñadas y su ubicación en el paso, esta figura, a pesar de ir encorvada, cobra especial importancia.
La Virgen de los Dolores es una imagen de candelero, cuyas características iconográficas son comunes a las empleadas por los imagineros sevillanos en torno a los años finales del siglo XVIII y principios del XIX, heredando estilos y formas dieciochescas de maestros anteriores, se caracteriza por su mirada suplicante dirigida al cielo. Procesiona bajo palio bordado en oro sobre terciopelo negro, realizado en 1982 por las monjas jerónimas del convento de Nuestra Señora de los Ángeles de Constantina. Los varales repujados se estrenaron en 1982 y proceden de los talleres de Hijos de Juan Fernández, siendo los respiraderos de metal cincelado y plateado obra de Manuel Seco Velasco en 1943 (restaurados en 2005). Actualmente procesiona con un manto de terciopelo negro sin bordar, quedando coronada por una artística diadema en plata de ley sobredorada realizada por el orfebre cordobés Francisco Ruiz. | |
|
| |













