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Archicofradía del Stmo. Sacramento y Real Hermandad del Stmo. Cristo de San Pedro y María Santísima de las Angustias, Ntra. Señora del Rosario y S. Juan Evangelista
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Sede Canónica: Iglesia de San Pedro Mártir Fundación: 1556 Salida: Viernes Santo, de 20,30 a 00, 30 de la madrugada. Itinerario: Rojas Marcos, San Francisco, Carrera, Las Torres, San Pedro, Santa Clara, Obispo Salvador Barrera, San Sebastián y Rojas Marcos. Acompañamiento musical: En el paso del Señor, Capilla Musical y Cantores. En el palio Capilla musical y coro de voces blancas. Destacamos: El transcurrir de la cofradía por la Calle Obispo Salvador Barrera, así como el silencio y recogimiento de la Hermandad durate su estación de penitencia. Página Web oficial: No tiene. | |
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Cultos Cuaresmales | |
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Ejercicio del Vía Crucis, todos los Viernes de Cuaresma a las 21 horas. Solemne Quinario en honor de su Amantísimo Titular el Stmo Cristo de San Pedro los días 28,1,2,3 y 4 en su Iglesia de San Pedro Mártir. El día 4 tendrá lugar la Solemne Función Principal de Instituto, con comunión general y Protestación de Fe. Ocupará la Sagrada Cátedra el Rvdo Padre D. Manuel Ávalos Rodríguez. Párroco de la Purísima Concepción (La Lantejuela). Dentro del calendario de actos conmemorativos el 450 aniversario de su fundación, la Hdad del Stmo. Cristo de San Pedro realizará Rosario Penitencial por las calles de nuestro pueblo. | |
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Imágenes Titulares | |
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Reseña Histórica | |
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Don Francisco Vázquez, vecino de la villa de Marchena, compone unas reglas para la Hermandad del Santísimo Crucifijo, las cuales fueron aprobadas en Sevilla por el licenciado Juan de Ovando, provisor del Arzobispado, el 16 de Enero de 1556. Tuvo sus orígenes en una confraternidad de luz que daban culto a una imagen de Cristo crucificado, venerado en la iglesia del convento de San Pedro Mártir, de la Orden de Predicadores. Al erigirse en hermandad penitencial, de luz y de sangre, comienza a procesionar en la Semana Santa de Marchena, primeramente a la una de la madrugada del Viernes Santo, para lo cual, los hermanos y cofrades tenían que congregarse en las dependencias conventuales desde las once de la noche del Jueves Santo. En Cabildo celebrado el 8 de abril de 1584 se acuerda trasladar la Estación penitencial a la tarde del Viernes Santo para dirigirse a la Iglesia Mayor de Marchena y de aquí, al Convento de la Compañía de Jesús, para regresar nuevamente a su templo. Posteriormente se agregaron las estaciones en los conventos de San Francisco y Santa Clara y el templo de Santa María de la Mota. Parece ser que en principios se optó por las dos de la tarde para iniciar la Estación de Penitencia, lo que propició los famosos encuentros con la Hermandad de la Soledad, dando origen a aquello de “ se juntó el Cristo con la Soledad”. A partir del siglo XVIII será el Vicario de la Villa el encargado de señalar los horarios a las respectivas cofradías, trasladando el de la de San Pedro a una hora mas temprana. Para el recibimiento de hermanos, estipulaban las reglas fundacionales el no recibir mas hermanos de luz que la porción correspondiente a la cuarta parte, por lo que el cortejo penitencial quedaba configurado por muchos hermanos de disciplina, tres de sangre por cada hermano de luz. también era significativo que los cofrades estaban obligados a llevar de por vida siete cuentas anudadas, como instrumento contador destinado a rezar diariamente siete Padre nuestros en reverencia y devoción de las Siete Palabras que dijo el Señor desde la Cruz y siete Ave Marías en conmemoración de las siete angustias que padeció María Santísima, su Madre y Madre nuestra. Los hermanos de luz portaban durante la estación un hacha de cera de color leonado, es decir, amarillo oscuro, con las cinco llagas pintadas, como emblema de la cofradía. Por su parte, los hermanos de disciplina podían aplicarse la penitencia a su arbitrio, aunque siempre de forma comedida para no poner en peligro su integridad física y no quedar impedido para poder ganar de comer y sustentar su familia. Por su ubicación, unido al amplio servicio religioso que prestaban los frailes, Santo Domingo, como así era conocido el convento dedicado al protomártir de la Orden, San Pedro de Verona, quedó constituido en uno de los templos señeros de la villa, además de ser panteón ducal de D. Rodrigo Ponce de León, fallecido en 1530, de sus mujeres y de algunos de sus descendientes, ofreciéndose cuantiosas misas y sufragios en memoria de los mismos. La religiosidad popular se centraba en torno a la Virgen del Rosario, Patrona de Marchena y en el Santo Crucifijo, advocado posteriormente con el Título de Santísimo Cristo de San Pedro. La Hermandad labró su capilla y cripta para enterramiento de los hermanos en la nave lateral del templo, junto a la de la Virgen del Rosario, accediéndose a través de un elevado arco. En principio, era la modestia la nota mas relevante de esta capilla, iluminada por lamparas de aceite que costeaban los hermanos. En el siglo XVIII se construye un magnifico retablo barroco, conteniendo tres hornacinas, una central, mas amplia, donde recibía culto el Santísimo Cristo de San Pedro y dos laterales, mas pequeñas, para la imágenes de la Virgen y San Juan Evangelista, destacando en la iconografía motivos pasionarios junto a un Ecce Homo en relieve y el Padre Eterno en el ático. El resto de la ornamentación la componen estípites, guirnaldas y espejos. Tras la desamortización y el obligado abandono del convento por parte de los frailes dominicos comienza un periodo de decadencia para el templo, manifestado principalmente en el descuido del recinto, cuya nave lateral sufrió un derrumbe al inicio del siglo XX, decidiendo las Hermandades el trasladar sus retablos a la nave principal, delante de los arcos de acceso a sus respectivas capillas. Anteriormente, la Hermandad decidió y solicitó su traslado al templo de Santa Isabel, de negándolo la autoridad eclesiástica, considerando ser primordial el papel que la Hermandad jugaba en el mantenimiento del templo. El Santísimo Cristo de San Pedro es una obra del siglo XVI que se encuadra en el mundo artístico que domina la última fase del gótico europeo, restaurada y ampliamente reformada en 1867, perdiendo la primitiva pátina.
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Procesiona bajo un artístico dosel, elemento poco usual en las procesiones de Semana Santa, confeccionado en el último tercio del siglo XIX en terciopelo carmesí, con ricos bordados en oro, digno exponente de este arte en la decimonónica centuria. |
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El paso procesional fue realizado en 1941 de José Sanjuán, ampliado en 1967 por Antonio Díaz Fernández, año en el que se le incorporó cuatro capillas en las esquinas que contienen imágenes sedentes de los Evangelistas, realizadas por Manuel Domínguez. Pertenece al denominado estilo neobarroco sevillano, compuesto por canasto, de bombo recto, con cartelas que contienen los pasos de la Oración el huerto, Coronación de espinas, Flagelación y calle de la Amargura, figurando en la delantera, dos ángeles llorones del siglo XVIII. En los respiraderos aparecen los escudos de la Hermandad, Orden de Predicadores, San Sebastián y el de los Ponce de León. Seis candelabros de guardabrisa iluminan la imagen del crucificado.
A la misma época corresponden los bordados de la saya procesional de la Virgen de las Angustias, sobre tisú de plata, concebida en su origen sobre terciopelo negro, lo mismo que el manto, bordado en oro, presentando dos tipos de bordados, la cenefa, que a modo de guardilla rodea el conjunto y la parte central que se decora con un amplio entretejido de tallos y pámpanos de vid, concluido en torno a 1905 y 1910 por Juan Bautista Gimeno. Completa el conjunto de bordados los faldones del paso, limitados por amplias esquinas, a modo de broches, realizados en el taller de las Madres Trinitarias de Sevilla en torno a 1950. | |
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En la orfebrería del paso describiremos primeramente el palio, realizado en plata por el orfebre José de Olavide a mediados del siglo XIX, de sumo interés. Constituye uno de los palios rígidos de plata, que afortunadamente conservamos en Marchena, como muestra de este elemento cofrade decimonónico. El resto de la orfebrería está compuesto por piezas contemporáneas. Los varales realizados en 1971 por Hijos de Juan Fernández. En el mismo taller se realizo la actual candelaria estrenada en 1982. El Juego de jarras está compuesto por 36 piezas de diversos tamaños, realizado en torno a 1940 por Manuel Seco Velasco y ampliado en 1971 en los talleres de Juan Fernández. Los respiraderos y candelabros de cola los realizó Manuel Seco Velasco en 1941. |
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Por último destacaremos en el frontal del paso, un templete de metal repujado y plateado que cobija a una imagen en madera estofada y policromada y carnaduras en marfil, de la Virgen del Rosario, Patrona de Marchena y Titular de la Hermandad, desde que en 1989 se produjo la Fusión canónica de ambas Hermandades, por cierto, erigidas en el mismo año de 1561. | |











