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FIN DEL CURSO COFRADE


Con la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo nos acercamos a la conclusión de este curso cofrade, intenso, con las satisfacciones y cansancios, propios de nuestro caminar.

Agradeciendo a todos los Hermanos Mayores, Rectores, miembros de las distintas Juntas de Gobierno y cofrades en general, el esfuerzo y la dedicación que vienen realizando en favor de los fines y objetivos de nuestras Hermandades y Cofradías, quisiera enviaros a cada uno mi saludo más cordial y mi abrazo más fraterno junto a mis palabras de ánimo y admiración.

Ante todo, quisiera manifestar mi cercanía y solidaridad con todas las personas y familias de nuestro pueblo que están sufriendo las consecuencias de la recesión económica o cualquier tipo de necesidad, de salud o de otra índole. Al mismo tiempo contribuir al servicio de la verdad, exponiendo primeramente que la idiosincrasia de este pueblo se asienta en una base netamente cristiana expresada en la Fe vivida y celebrada en nuestras parroquias, en nuestros templos y conventos y, de forma más generalizada, en las expresiones de la religiosidad popular, en torno a las actividades culturales y sociales de sus Hermandades y Cofradías.

En este sentido, las Hermandades de Marchena vienen a suponer un deposito de religiosidad y de tradición, recibido en herencia, de generación en generación, próximo a alcanzar los 500 años de continuidad, antecedido por las Hermandades hospitalarias que ejercieron su labor benéfica y cultural en la Marchena de los siglos XIV y XV. Conviene recordar que las Hermandades que perviven en la actualidad responden a los mismos fines con las que fueron creadas como asociaciones de files para la promoción del culto público en el ejercicio de la Caridad fraterna. Los gastos originados por estas actividades son sufragados por las cuotas de los hermanos, las limosnas y, lo más importante, por el altruismo y la dedicación voluntaria de un elevado número de cofrades. Es notorio que la mayoría de los marcheneros pertenecemos a una o varias Hermandades, en muchos casos, familias enteras unidas desde tiempo inmemorial por la devoción a sus Benditos Titulares.

Ciertamente, las partidas de gastos con respecto al culto, son las más
elevadas, seguidas de las que corresponden a la labor social: aportaciones a Caritas, instituciones sociales de la Iglesia y otras, junto al mantenimiento de los panteones familiares de los hermanos fallecidos, igualmente incluido en la tarea benemérita de las Hermandades como obra de misericordia corporal. Recientemente es digna de admiración la promoción de nuestras Hermandades en pro de la vida humana y en las campañas de donación de sangre y de órganos.

En torno al factor económico, de forma generalizada, las Hermandades mueven, directa o indirectamente a un amplio sector de empresas y artesanos: cererías, floristerías, bordadores, orfebres, tallistas, escultores, artesanos de costales y de atuendos de nazarenos…, son muchas las familias que se sustentan porque existen las Hermandades y Cofradías. Otras, se benefician de los trabajos con las que sirven a las necesidades propias de las Hermandades, valga por ejemplo la industria gráfica. No sé si los jóvenes ateos y agnósticos, los jóvenes raperos y demás corrientes modernas tendrán tanta capacidad creativa para generar o mantener los puestos de trabajo que generan las actividades cofrades.

Las procesiones, al margen de la participación más o menos activa, del mayor o menor fervor que cada uno ponga en estas manifestaciones religiosas, además de gozar de la complacencia de la mayor parte del pueblo, suponen un motivo de convivencia entre los ciudadanos; dan vida a nuestras calles y plazas, a los comercios, al sector hostelero, junto al motivo de regocijo, personal y comunitario, de reencuentro con sus tradiciones más señeras.

Esta es la idiosincrasia de Marchena aunque algunos parece que no la quieran compartir, lo cual tendremos que respetar como opinión; otra cosa será la práctica. En un estado de derecho, democrático, la mayoría tendrá la opción de poder manifestarse libremente, respetando el sentir de los que no piensan ni actúan como nosotros y pidiendo respeto y tolerancia a esa minoría que pretende relegarnos a las catacumbas.

Soy de los que educado en el seno de la Santa Madre Iglesia comparto la certeza de que la Tradición define a los pueblos y en este sentido tendremos que afirmar que Marchena es un pueblo eminentemente religioso. Lo prueba la presencia de nuestras parroquias históricas de San Juan, San Miguel y San Sebastián; el nuevo complejo de Madre de Dios, asentándose en su proyecto, nuestros conventos e iglesias, nuestras Hermandades y asociaciones religiosas.

Igualmente, Marchena es mundialmente conocida gracias a la labor realizada en los diversos puntos de la geografía por misioneros como el P. Bolaños o el P. Juan Romero, religiosos como Fray Antonio de Marchena, Fray Juan Pérez, P. Luque Fontanilla…, obispos como Fray Pedro Ponce de León, Fray Juan de Portocarrero, Salvador y Barrera y una numerosa nómina de eclesiásticos y también seglares que, en fidelidad a su fe y a su vocación fueron haciendo el bien, sembrando las semillas del Evangelio en las más diversas y alejadas tierras.

¿Qué sería de un pueblo sin tradiciones…? ¿Qué seria Marchena sin su rico legado, sin su patrimonio histórico y artístico conservado gracias al tesón de la Iglesia y sus instituciones? ¿Qué daño podremos hacer en mantenerlo, cuidarlo, conservarlo para el disfrute de todos…?
La demagogia barata nos podría inducir a que se repartiera todo el patrimonio entre los necesitados…

En el realismo más sencillo somos conscientes que poco es lo que solucionaremos con esta forma radical de interpretar el Mensaje y la obra del Señor Jesús. Podríamos paliar temporalmente algunas e incluso muchas necesidades temporales, pero nuevamente resurgirían estas y otras nuevas, puesto que existe la ambición en el mundo, países pobres subyugados por los países ricos y, sobre todo, una deficiente política social.

En este aspecto, la Iglesia en su obra y en su Magisterio ha sido pionera, maestra y, sobre todo Madre so licitita ante las necesidades humanas. Que su grandeza no quede empañada ni afeada por los trapos que vamos ensuciando; En todos los manteles caen manchas y siempre podremos recurrir al lavado, al perdón, a la reparación; tampoco por los trapos sucios que nos quieran echar en virtud de su misión profética sobre el mundo.



De nada de nuestro patrimonio, de nuestras tradiciones, de nuestras formas y expresiones debemos privarnos y estamos obligados a conservar puesto que nos pertenece como en herencia que tenemos que trasmitir a las sucesivas generaciones. Nunca podremos enajenar; pertenece al patrimonio del pueblo cristiano que peregrina en Marchena, en la obligación de construir el Reino de Dios en base a una sociedad más justa y solidaria con todos.


Esta demagogia barata no quiere reconocer o permanece en la ignorancia de la labor que realiza la Iglesia a favor de las necesidades humanas. Remitámosle a la labor de Caritas, el corazón de la Iglesia en cada una de las parroquias, en todo el mundo, a los proyectos y realizaciones de Manos Unidas, a los misioneros y misioneras, a los comedores sociales, a la acción caritativa de las Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Sevilla y de las demás diócesis de España y del mundo. Basta un poco de interés, navegar por Internet para poder comprender cual es la verdadera grandeza de la Iglesia a la que pertenecemos.


La dictadura del relativismo que es la dictadura de las minorías aliadas pretenden privarnos de manifestar lo que somos, de nuestras tradiciones más señeras, mientras golpean a la Iglesia, nuestra Madre, con verdadera malicia, por ser defensora de la Verdad que algunos se empeñan por distorsionar y encubrir para satisfacer sus “verdades particulares”. De igual forma se impone en este sistema una total anulación de la palabra de tal forma que será mi palabra contra la tuya, mis convicciones frente a la de los demás…

Acudamos al testimonio cristiano, a nuestras señas de identidad que es el Amor, la Caridad fraterna y brille nuestras obras buenas como una luz radiante en medio de tanta oscuridad: Esta será siempre nuestra mejor carta de presentación.

Francisco J. Duarte Maqueda, Presidente del Consejo Gral. de HH. y CC. de la Villa de Marchena.

 

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CORPUS CHRISTI 2010







Todos los vecinos volcados en el exorno de las falladas, altares y calles por donde habrá de transcurrir el recorrido de la Procesión del Corpus. Procesión que poco a poco, está implicando cada vez a más grupo y a más personas, tanto en la participación en la procesión como en los preparativos. Aquí hemos traido algunas fotos de la madrugada.




En la mañana, tanto la Celebración de la Festividad de la Eucaristía, como la Procesión del Corpus Christi contó con la participación de toda la Comunidad Católica de Marchena, convirtiendo el acto en una verdadera manifestación pública de FE.

Agradecemos desde aquí la enorme implicación del Grupo de colaboradores de la Hdad. Sacramental de San Juan, de las Hermandades de Marchena, de la Asociaciones, de los grupos, de los costaleros, de los vecinos, de padres, madres, niños y todos aquellos que han colaborado en hacer que nuestra fiesta, la EUCARISTÍA, sea cada vez, un día de mayor ALEGRÍA, de COMUNIÓN y por supuesto sea un gran día para todos los que trabjamos por muestra COMUNIDAD CATÓLICA Y POR NUESTRA FE.

 

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